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SOBRE LA IRA DEL SAPO DE ULISES PANIAGUA-MARTHA LETICIA MARTÍNEZ DE LEÓN

La simbología interior es el hogar de cada palabra

Martha Leticia Martínez de León

Texto leído durante la presentación de la novela “La ira del sapo” de Ulises Paniagua.

Leer un libro implica olvidarse del autor, sí, cuando se toma un libro, son las propias experiencias las que van guiando la lectura, el escritor pasa a segundo término y son las palabras las que se adhieren a la vida de quien lee, de ahí que existan grandes clásicos, de ahí los grandes autores, hombres que han logrado hacer de su lenguaje un hogar para cualquiera que necesite refugiarse de la lluvia, del sol, de la compañía, cuando un autor no suelta las palabras hacia la vida del otro, no entrega, el vocabulario se adormece y se pierde, de ahí también que existan tantas obras olvidadas.
De estos dos actos, el primero es el que tiene que ver con la escritura de Ulises Paniagua y con su trascendencia en la literatura, el autor logra construir de cada palabra un hogar para el lector, quizá esto tenga que ver con su carrera, la arquitectura, así como una construcción tiene que ser bien planeada, diseñada y construida de la misma forma la obra literaria de Ulises es cimentada.
La ira del sapo, es una novela que muestra un mundo construido en base a una realidad adulta el cual no da paso a la juventud, pero, desde mi lectura es un mundo que a pesar de ser creado por Dios para el hombre, este se ha encargado de repartírselo.
Hablo de Dios, claro está, porque mi días y mis estudios se fundamentan en Él, no podría ser de otra manera para mí, por ello al principio aclaro que el autor en la lectura es olvidado.
La ira, siendo uno de los siete pecados capitales, implica que a partir de ella se desatan otros males hacia el hombre, la ira no es un sentimiento parcial, la ira es una emoción que se siente desde el interior, que pasa por el alma, las emociones, las sensaciones, hasta hacerse corporal y manifestarse en la violencia en un acto que implica un segundo, la ira, tiene como característica que es muda, que se va creando poco a poco, se va preparando hasta que en un segundo acaba y destruye.
El sapo, símbolo de la luna, para oriente y Centroamérica es el compañero eterno de la lluvia, es un animal que se muestra a los hombres en el momento en el cual la sequía absorbe la tierra, dando esperanza, para los celtas en cambio es un signo de las fuerzas del mal, para el Egipto faraónico es un símbolo de regeneración y resurrección, para los aztecas es el símbolo de la tierra, un atributo de la muerte, y para el arte occidental es el símbolo de la lujuria, del orgullo, de la avaricia.
Es así que tan sólo el título del libro ya otorga muchos significados, los cuales se encuentran plasmados en cada uno de los personajes, los cuales se enfrentan a un mundo que pareciera no quiere aceptarlos, pero también un mundo propio que no acepta al otro.
El libro se divide en tiempos el ahora, el ayer, el ahora, irónicamente, ese ahora se fundamenta en el pretérito, y el ayer en el presente sin futuro, es así como cada hoja es la analogía de un reloj descompuesto que marca un tiempo atrasado y en ocasiones adelantado, pero nunca marca realmente el instante, las páginas que son como segunderos, describen el interior de los personajes, sí, el interior, a pesar de las acciones físicas que se realizan, lo magnifico de esta obra es que cada personaje tiene como exterior su interior.
Es interesante que en determinados momentos de la lectura, se hace una pausa y se muestran características de animales, para mí cada una de estas pausas muestra son parte de nuestra esencia:

  • La serpiente: tan íntima para tierra, tan amenazante, tan temida, con una capacidad instintiva de destruir y de proteger, tan cercana a la vida y tan impredecible como la muerte, con una belleza sorprendente que es capaz de asesinar, tan parecido al ser humano.
  • Tarántula: símbolo de la fragilidad interior frente a una dureza exterior, lo cual hace la hace inestable e inconstante, similar a las emociones humanas.
  • Fulmar: símbolo de la hipocresía.
  • Lagarto: su ansia de la luz, lo ha llevado a ser el símbolo del anhelo de Dios y del conocimiento, de la inmortalidad, su muda de piel se relaciona con la resurrección y la renovación, necesidad que tiene todo ser humano, porque quien se queda estático y muere en la oscuridad y el frío de lo cotidiano, por ello también se le asocia con la pereza. Es así como este animal muestra dos características de los seres humanos.

Esta novela narrada desde un lenguaje sencillo sin conceptos abstractos destila dos historias la social, lo que se ve, lo que cansa, lo que segrega, margina, atemoriza, lo que obliga a dejar de ser, pero paralelamente vislumbra lo que se lleva en el interior lo que se siente, lo que duele, pesa, se arrastra, lo que poco a poco lleva a la ira, así, cada persona sin importar la edad nos reflejamos
en cada personaje, en cada animal, en ese sapo que sale para exponer que la esperanza existe cuando cae torrencialmente la lluvia.

Martha Leticia Martínez de León… Silencio
Hermeneuta en Libros Sagrados.

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