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Taller de poesía

Apuntes sobre poesía de Paul Éluard En colaboración con André Bretón (1936) – TRADUCCIÓN DE ROBERTO LIZÁRRAGA

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Cuando un predecesor aplica al bien una palabra que pertenecía al mal, es un peligro que la frase escrita esté al lado de otra. Vale más dejar el significado original. En cambio, para aplicar al bien una palabra asociada al mal, se necesita el derecho. Aquel que emplea en el mal las palabras del bien carece de dominio sobre ellas. No es creíble. Nadie se querría servir de la corbata de Gérard de Nerval.

Isidore Ducasse. Poesías

 

Hace falta tomar del César todo lo que no le pertenece.

André Bretón y Paul Éluard

 

Los libros son los amigos mismos, tal cual el hombre: el fuego, las bestias, el tiempo, y su propio contenido.

Los pensamientos y las emociones totalmente desnudos son tan fuertes como las mujeres desnudas.

Hace falta desvestirlas.

El pensamiento es asexual pues no se reproduce.

 

 

Preámbulo

La existencia de la poesía es en esencia una certeza de la que nos debemos enorgullecer. Acerca de este último punto, se parece al Diablo.

Uno puede estar ciego en cuanto a ella, ciego en cuanto a él, y las consecuencias son sensibles.

Pero eso que todo mundo puede certificar y que así sea y se haga centro y potente símbolo de la poca razón que hay entre nosotros.

Un poema debe ser un debacle del intelecto. Otra cosa no puede ser.

Debacle: es una desbandada pero solemne y convincente; imagen de aquello que debiera ser, del estado donde los esfuerzos ya no cuentan.

Cualquier cosa se arruina al cumplir su representación en su estado de pureza y de beldad.

Aquí, la facultad del lenguaje es su propio “fenómeno inverso”: el temblar de la tierra, la identidad de las cosas que separa. Uno se aparta de sus miserias cotidianas y subvierte el lenguaje todo cuanto le es posible.

Después de la debacle hay un nuevo comienzo. Arena, oxhídricos sopletes.

Dentro del poeta:

La oreja ríe

La boca jura

Esta es la inteligencia, el despertar de golpe

Este es el sueño que sueña y su mirar es claro

Es esta la imagen y fantasma que inseminan a los ojos

Es esta la carencia y la laguna en su creación.

Algunos hombres tienen de la poesía una idea tan vaga que la incertidumbre misma de esta idea junto con otras, es para ellos definición de lo que es poesía.

La poesía

Es el intento de representar o de restablecer por medio de gritos, lágrimas, besos, suspiros o por medio de los objetos “las cosas” o “esa cosa” que “de manera obscura tiende a exprimir el lenguaje articulado” en aquello que tiene la apariencia de la vida o de la forma que supone a representación.

Esta cosa no es definible de otro modo. Es de la misma naturaleza de esta energía que se resiste a responder a lo que es…

El pensamiento debe estar escondido en los versos de la misma forma que las propiedades nutritivas están ausentes de la fruta. El fruto no es el conjunto de sus propiedades nutricionales, no es más que pensamiento. El fruto está encantado.

La poesía es lo contrario de la literatura. Reina sobre los ídolos de toda especie y sobre las ilusiones que son realistas. Mantiene jubilosamente el equívoco entre el lenguaje de la “verdad” y el lenguaje de la “creación”.

Es este papel creador y realista del lenguaje (de origen mineral) el que se rinde del modo más evidente por la no-necesidad, a priori del sujeto.

En el poema el sujeto le es inherente y al mismo tiempo importa poco lo que a un hombre le es su nombre.

Los unos ven en la poesía una ocupación de total utilidad, una industria banal a la que no queda otra cosa más que prosperar. Se puede aumentar la cantidad de fabricantes de automóviles y de o buses.

Los otros ven el fenómeno de una propiedad o una actividad bastante secundaria, para nada vinculada situacionalmente al estado íntimo entre el conocimiento, la duración, las relaciones sexuales, la memoria, el sueño, etc.

Mientras que el interés en los escritos en prosa es consubstancial a los mismos y nace de la no consumación del texto y el interés en los poemas los libera y puede extenderse.

La poesía es una pipa.

La poesía, en una época de complicación de lenguaje, de conservación de las formas a respecto de la sensibilidad y de un espíritu que permea todo, “es cosa expuesta”.

Nosotros queremos decir que al día de hoy los versos están bien inventariados además de los ritos de toda especie.

Poeta es aquel que investiga el sistema ininteligible e inimaginable de la expresión de lo que está a favor de un bello accidente de caza: tal palabra, tal desacorde de palabras, tal juego sintáctico -tal salida- que ha encontrado despertares, colisión expresada toda y apenas remarcada por su naturaleza de poeta.

El lirismo es el desarrollo de una protesta. El lirismo es el género de poesía que supone la voz inactiva – la voz indirectamente retornante a donde se origina – a las cosas que no vislumbran el sentir la ausencia.

Se infiere que el espíritu rechaza la poesía sin seguir a toda fuente u divinidad visible.

Sin embargo el oído no pide tal sonido cuando el espíritu pide tal palabra en la cual el sonido no está conforme al deseo del oído. Nunca, nunca, nunca, nunca la voz humana fue fundamento y condición de la literatura.

No se puede explicar la literatura primera por la ausencia de la voz de donde tomó la forma clásica y ese triste “temperamento”. Nada “bajo la voz humana”, arsenal, estado de ebriedad de la idea. Un día viene donde sabía leer los ojos sin deletrear, sin entender y la literatura estuvo en todo su vigor.

Evoluciones del pequeño maniaco en la plaza de Artes y Oficios.

Voz-Poesía

Las cualidades que uno puede enunciar acerca de una voz humana son contrarias a las que sin estudiarlas se deben “recibir” dentro de la poesía.

Y el “magnetismo” de la voz no se debe llevar sin misterio en la asociación de ideas y palabras ya sea esta de naturaleza justa o injusta.

La discontinuidad del sonido bello es esencial.

La idea de Inspiración es contenida en lo siguiente:

“Lo que está dos veces a la baja no es aquello que más vale.

Aquello que vale más no se evalúa a la baja.

Es por eso que: “uno se glorifica más en lo que es menos responsable”.

Al menor reproche, el principio de inspiración total se arruina. La imbecilidad enfrenta aquello que la almohada ha “creado” de forma prudente. En algún punto hace lo que no debe a pena de producir monstruos. Sin repartir. La imbecilidad no puede ser reina.

Este gran poeta no es más que un cerebro repleto de menosprecio. Los unos lo regresan a bien y juegan con los extraños brincos del genio. Los otros que difieren de aquellos como las victorias espirituales de los juegos de destreza. Es aquí cuando no se quiere reflexionar sobre los primeros ni asumir consecuencias.

Qué ferocidad de escritura sin saber lo que son el lenguaje, el verbo, comparaciones, cambios de ideas, de tono, ni sin concebir la “estructura” de la duración de la obra, ni las condiciones del fin, ¡sin importar el porqué, sin importar el cómo! Reverdecer, azular, blanquear, ser un papagayo.

Retórica

La vieja retórica era vista como los ornamentos y de artificios de sus figuras y relaciones que los banalizadores crecientes de la poesía han hecho conocer por fin como la negación de su objeto, y que el progreso del análisis ha encontrado como efectos de propiedades irrisorias de aquello que se podría nombrar:  sensibilidad a la nuez.

Dos tipos de versos: los versos y las operaciones aritméticas.

Los versos calculados son esos que se presentan necesariamente bajo la forma de adivinanzas y que presentan como condiciones iniciales el “Guardarle a usted” y enseguida la rima, la sintaxis, el sentido grotesco ya comprometido ante estos elementos.

Nosotros somos siempre, lo mismo en prosa conducidos y concensos a escribir aquello que no hemos querido y que no podríamos más de lo que quisiéramos.

Operación aritmética. La idea vaga, la intención y la numerosa reticencia jesuita se adaptan a formas regulares, a las pueriles fuerzas de la prosodia convencional, engendrada de cosas viejas y de figuras previstas. No hay más que consecuencias aburridas de acuerdo al último pensamiento y de acuerdo con la insensibilidad de las convenciones.

La rima tiene el gran logro de inducir la alegría a los simples que creen infantilmente que no hay nada bajo el cielo tan importante como una covenciones.

Tienen la elemental creencia que una convención cualquiera puede ser más profunda y más durable… que cualquier pensamiento…

No existe el menor disgusto de la rima y por lo cual ella choca de un modo mínimamente violento con la oreja.

La rima es una ley dependiente del sujeto y se puede comparar a un par de chateadas.

La multiplicidad jamás abusiva de las imágenes produce al ojo del espíritu un desorden principalmente compatible con el “tomo”. Necesario en el deslumbramiento.

Hacer una poesía que no contenga más que poemas es imposible.

Si una pieza no contiene más que poesía, ya está dada, es un poema. No es poesía.

Si la fantasía misma se fortifica y dura algo, esta no es forjada por órganos, principios, leyes, formas, etc., ni de medios para prolongarse, para ella misma asegurarse. La improvisación no se concreta, lo improvisado descansa en lo improvisado pues nada es capaz de permanecer, nada se afirma y se purifica al instante y nada se produce de aquello que permite sumar los instantes.

Dignidad indigna del verso: una sola palabra ausente salva todo.

Cierta confusión de la memoria parte una palabra, no es la buena porque no es la mejor. Esta palabra será escuela, esta confusión se convierte en sistema, superstición, etc.

Una corrección, una falsa solución es declarada a favor de una lenta mirada sobre la página contenta y a abandonar.

Todo se adormece. Está bien comprometido.

Todo se marchita.

La falsa solución paraliza una palabra importante, la encadena; como los fracasos por impedir actuar a este loco o a este peón, le basta con meterla en su bolsillo.

Sin este gesto, la obra vendrá enseguida.

Por este gesto, la obra no será.

Una obra donde el logro – el juicio que la declara lograda – está únicamente subordinada a la condición que nos place, siempre está lograda.

Existe la rectitud absoluta de juicio que compara los estados primero y último. El patrón de la comparación existe.

Lo logrado no puede venir de lo que cojea.

Lo logrado no se logra más que por abandono.

Traducción al español por Roberto Lizárraga.

Autor: juntaversos

Somos un grupo de escritores de poesía bajo la dirección del poeta Saúl Ibargoyen.

Un pensamiento en “Apuntes sobre poesía de Paul Éluard En colaboración con André Bretón (1936) – TRADUCCIÓN DE ROBERTO LIZÁRRAGA

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