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Taller de poesía


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Apuntes sobre poesía de Paul Éluard En colaboración con André Bretón (1936) – TRADUCCIÓN DE ROBERTO LIZÁRRAGA

Cuando un predecesor aplica al bien una palabra que pertenecía al mal, es un peligro que la frase escrita esté al lado de otra. Vale más dejar el significado original. En cambio, para aplicar al bien una palabra asociada al mal, se necesita el derecho. Aquel que emplea en el mal las palabras del bien carece de dominio sobre ellas. No es creíble. Nadie se querría servir de la corbata de Gérard de Nerval.

Isidore Ducasse. Poesías

 

Hace falta tomar del César todo lo que no le pertenece.

André Bretón y Paul Éluard

 

Los libros son los amigos mismos, tal cual el hombre: el fuego, las bestias, el tiempo, y su propio contenido.

Los pensamientos y las emociones totalmente desnudos son tan fuertes como las mujeres desnudas.

Hace falta desvestirlas.

El pensamiento es asexual pues no se reproduce.

 

 

Preámbulo

La existencia de la poesía es en esencia una certeza de la que nos debemos enorgullecer. Acerca de este último punto, se parece al Diablo.

Uno puede estar ciego en cuanto a ella, ciego en cuanto a él, y las consecuencias son sensibles.

Pero eso que todo mundo puede certificar y que así sea y se haga centro y potente símbolo de la poca razón que hay entre nosotros.

Un poema debe ser un debacle del intelecto. Otra cosa no puede ser.

Debacle: es una desbandada pero solemne y convincente; imagen de aquello que debiera ser, del estado donde los esfuerzos ya no cuentan.

Cualquier cosa se arruina al cumplir su representación en su estado de pureza y de beldad.

Aquí, la facultad del lenguaje es su propio “fenómeno inverso”: el temblar de la tierra, la identidad de las cosas que separa. Uno se aparta de sus miserias cotidianas y subvierte el lenguaje todo cuanto le es posible.

Después de la debacle hay un nuevo comienzo. Arena, oxhídricos sopletes.

Dentro del poeta:

La oreja ríe

La boca jura

Esta es la inteligencia, el despertar de golpe

Este es el sueño que sueña y su mirar es claro

Es esta la imagen y fantasma que inseminan a los ojos

Es esta la carencia y la laguna en su creación.

Algunos hombres tienen de la poesía una idea tan vaga que la incertidumbre misma de esta idea junto con otras, es para ellos definición de lo que es poesía.

La poesía

Es el intento de representar o de restablecer por medio de gritos, lágrimas, besos, suspiros o por medio de los objetos “las cosas” o “esa cosa” que “de manera obscura tiende a exprimir el lenguaje articulado” en aquello que tiene la apariencia de la vida o de la forma que supone a representación.

Esta cosa no es definible de otro modo. Es de la misma naturaleza de esta energía que se resiste a responder a lo que es…

El pensamiento debe estar escondido en los versos de la misma forma que las propiedades nutritivas están ausentes de la fruta. El fruto no es el conjunto de sus propiedades nutricionales, no es más que pensamiento. El fruto está encantado.

La poesía es lo contrario de la literatura. Reina sobre los ídolos de toda especie y sobre las ilusiones que son realistas. Mantiene jubilosamente el equívoco entre el lenguaje de la “verdad” y el lenguaje de la “creación”.

Es este papel creador y realista del lenguaje (de origen mineral) el que se rinde del modo más evidente por la no-necesidad, a priori del sujeto.

En el poema el sujeto le es inherente y al mismo tiempo importa poco lo que a un hombre le es su nombre.

Los unos ven en la poesía una ocupación de total utilidad, una industria banal a la que no queda otra cosa más que prosperar. Se puede aumentar la cantidad de fabricantes de automóviles y de o buses.

Los otros ven el fenómeno de una propiedad o una actividad bastante secundaria, para nada vinculada situacionalmente al estado íntimo entre el conocimiento, la duración, las relaciones sexuales, la memoria, el sueño, etc.

Mientras que el interés en los escritos en prosa es consubstancial a los mismos y nace de la no consumación del texto y el interés en los poemas los libera y puede extenderse.

La poesía es una pipa.

La poesía, en una época de complicación de lenguaje, de conservación de las formas a respecto de la sensibilidad y de un espíritu que permea todo, “es cosa expuesta”.

Nosotros queremos decir que al día de hoy los versos están bien inventariados además de los ritos de toda especie.

Poeta es aquel que investiga el sistema ininteligible e inimaginable de la expresión de lo que está a favor de un bello accidente de caza: tal palabra, tal desacorde de palabras, tal juego sintáctico -tal salida- que ha encontrado despertares, colisión expresada toda y apenas remarcada por su naturaleza de poeta.

El lirismo es el desarrollo de una protesta. El lirismo es el género de poesía que supone la voz inactiva – la voz indirectamente retornante a donde se origina – a las cosas que no vislumbran el sentir la ausencia.

Se infiere que el espíritu rechaza la poesía sin seguir a toda fuente u divinidad visible.

Sin embargo el oído no pide tal sonido cuando el espíritu pide tal palabra en la cual el sonido no está conforme al deseo del oído. Nunca, nunca, nunca, nunca la voz humana fue fundamento y condición de la literatura.

No se puede explicar la literatura primera por la ausencia de la voz de donde tomó la forma clásica y ese triste “temperamento”. Nada “bajo la voz humana”, arsenal, estado de ebriedad de la idea. Un día viene donde sabía leer los ojos sin deletrear, sin entender y la literatura estuvo en todo su vigor.

Evoluciones del pequeño maniaco en la plaza de Artes y Oficios.

Voz-Poesía

Las cualidades que uno puede enunciar acerca de una voz humana son contrarias a las que sin estudiarlas se deben “recibir” dentro de la poesía.

Y el “magnetismo” de la voz no se debe llevar sin misterio en la asociación de ideas y palabras ya sea esta de naturaleza justa o injusta.

La discontinuidad del sonido bello es esencial.

La idea de Inspiración es contenida en lo siguiente:

“Lo que está dos veces a la baja no es aquello que más vale.

Aquello que vale más no se evalúa a la baja.

Es por eso que: “uno se glorifica más en lo que es menos responsable”.

Al menor reproche, el principio de inspiración total se arruina. La imbecilidad enfrenta aquello que la almohada ha “creado” de forma prudente. En algún punto hace lo que no debe a pena de producir monstruos. Sin repartir. La imbecilidad no puede ser reina.

Este gran poeta no es más que un cerebro repleto de menosprecio. Los unos lo regresan a bien y juegan con los extraños brincos del genio. Los otros que difieren de aquellos como las victorias espirituales de los juegos de destreza. Es aquí cuando no se quiere reflexionar sobre los primeros ni asumir consecuencias.

Qué ferocidad de escritura sin saber lo que son el lenguaje, el verbo, comparaciones, cambios de ideas, de tono, ni sin concebir la “estructura” de la duración de la obra, ni las condiciones del fin, ¡sin importar el porqué, sin importar el cómo! Reverdecer, azular, blanquear, ser un papagayo.

Retórica

La vieja retórica era vista como los ornamentos y de artificios de sus figuras y relaciones que los banalizadores crecientes de la poesía han hecho conocer por fin como la negación de su objeto, y que el progreso del análisis ha encontrado como efectos de propiedades irrisorias de aquello que se podría nombrar:  sensibilidad a la nuez.

Dos tipos de versos: los versos y las operaciones aritméticas.

Los versos calculados son esos que se presentan necesariamente bajo la forma de adivinanzas y que presentan como condiciones iniciales el “Guardarle a usted” y enseguida la rima, la sintaxis, el sentido grotesco ya comprometido ante estos elementos.

Nosotros somos siempre, lo mismo en prosa conducidos y concensos a escribir aquello que no hemos querido y que no podríamos más de lo que quisiéramos.

Operación aritmética. La idea vaga, la intención y la numerosa reticencia jesuita se adaptan a formas regulares, a las pueriles fuerzas de la prosodia convencional, engendrada de cosas viejas y de figuras previstas. No hay más que consecuencias aburridas de acuerdo al último pensamiento y de acuerdo con la insensibilidad de las convenciones.

La rima tiene el gran logro de inducir la alegría a los simples que creen infantilmente que no hay nada bajo el cielo tan importante como una covenciones.

Tienen la elemental creencia que una convención cualquiera puede ser más profunda y más durable… que cualquier pensamiento…

No existe el menor disgusto de la rima y por lo cual ella choca de un modo mínimamente violento con la oreja.

La rima es una ley dependiente del sujeto y se puede comparar a un par de chateadas.

La multiplicidad jamás abusiva de las imágenes produce al ojo del espíritu un desorden principalmente compatible con el “tomo”. Necesario en el deslumbramiento.

Hacer una poesía que no contenga más que poemas es imposible.

Si una pieza no contiene más que poesía, ya está dada, es un poema. No es poesía.

Si la fantasía misma se fortifica y dura algo, esta no es forjada por órganos, principios, leyes, formas, etc., ni de medios para prolongarse, para ella misma asegurarse. La improvisación no se concreta, lo improvisado descansa en lo improvisado pues nada es capaz de permanecer, nada se afirma y se purifica al instante y nada se produce de aquello que permite sumar los instantes.

Dignidad indigna del verso: una sola palabra ausente salva todo.

Cierta confusión de la memoria parte una palabra, no es la buena porque no es la mejor. Esta palabra será escuela, esta confusión se convierte en sistema, superstición, etc.

Una corrección, una falsa solución es declarada a favor de una lenta mirada sobre la página contenta y a abandonar.

Todo se adormece. Está bien comprometido.

Todo se marchita.

La falsa solución paraliza una palabra importante, la encadena; como los fracasos por impedir actuar a este loco o a este peón, le basta con meterla en su bolsillo.

Sin este gesto, la obra vendrá enseguida.

Por este gesto, la obra no será.

Una obra donde el logro – el juicio que la declara lograda – está únicamente subordinada a la condición que nos place, siempre está lograda.

Existe la rectitud absoluta de juicio que compara los estados primero y último. El patrón de la comparación existe.

Lo logrado no puede venir de lo que cojea.

Lo logrado no se logra más que por abandono.

Traducción al español por Roberto Lizárraga.

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LA MALDICIÓN DE LOS HIPSTERS – JUAN CARLOS CASTRILLÓN

Naturaleza sin directiva del espíritu no es verdadera naturaleza, sino naturaleza degenerada.
I Ching
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Los HIPSTERS(palabra que significa originalmente en el slang del swing “descaderado en el frenesí del baile”, y que podríamos equivaler a “tipo chido” o “chavo de onda”) eran en los años 50 según Norman Mailer los jóvenes blancos que querían ser negros (checar la gran canción de Lou Reed I Wanna Be Black) y que imitaban o traducían a su estilo las maneras afroamericanas. Claro ejemplo de esto es el primerísimo Elvis Presley, en su gloriosa étapa con Sun Records . Ahora, los Hipsters son “Posers culturales, consumidores posmodernos de moda alternativa” Vacuos, presuntuosos, y pedantes adictos de la tecnología descontextualizada , creyentes dogmáticos y desesperados de la “selfie”. Existencialistas de boutique.
El hipsterismo no es contracultura, depreda, canibaliza a la contracultura. Es vil moda narcisista, ocupada en llamar la atención de los medios, en ser popular, en “crear tendencia”, ganar “likes” a costa de un supuesto glamour trasnochado y demasiado superficial.
El hipster es el zombie del consumo, falto de originalidad, y lo que es peor , de honestidad. Tiene que demostrar que sabe de todo, que es experto en todo:política,literatura, arte, música, futbol, cine…De todo opina, todo critica, pero siempre desde la periféria, sin involucrarse, sin comprometerse.
Uno de los más claros ejemplos de esta subcultura es el señor Johnny Depp, y su nutrida caterva de baratos imitadorcillos. Depp quiso ser James Dean, quiso ser Marlon Brando, quiso ser Keith Richards, quiso ser inclusive Matt Dillon; y solo consiguió ser un comodín acomodaticio, y perder su identidad en una grotesca mescolanza de múltiples personalidades.
Experto en datos e información del momento, el hipster no es culto, no es sabio, porque no tiene tiempo para digerir tanto conocimiento. No es cool , no es chido, precisamente porque se nota excesivamente tensionado, se ve estresado por parecer despreocupadamente original. Para ser autentico, primero se debe saber quién se es, mantener una profunda conciencia de uno mismo, de nuestra situación, historia y raíces. Luego, aceptarnos, comprendernos, respetarnos, con todas nuestras limitaciones; atreverse a conocer nuestros propios demonios, nuestros abismos para poder sublimarlos: Por supuesto que la individualidad humana es casi insondable, construirla y desarrollarla es un proyecto que lleva toda la vida, pero cultivarla es la única manera de combatir la uniformidad promovida por el sistema capitalista ; el consumismo es el nuevo fascismo, como ya preveía en los 70 el poeta italiano Pier Paolo Passolini. Compra y serás feliz, otra de las grandes falacias de la ideología dominante. Al fascismo solo le importa convertir al sujeto individuado en simple tuerca, clavo, o tornillo, para poder reinar impunemente por otros mil años.
Es una ley universal, el que es chido simplemente ES, se deja ser a plenitud, sin andar proclamándolo, y mucho menos fijiéndolo. Lo chido, cool, atractivo, vanguardista, original, o como quiera denominarse, siempre se olvida, no es únicamente una cuestión de imágen, implica lo ideológico, el intelecto y el espíritu del ser individuado. Ahí tenemos los ejemplos históricos del Che Guevara, Malcolm X, Bob Marley, John Lennon, Charles Chaplin, Joe Strummer, o Gil Scott-Heron para comprobarlo. En México, por supuesto, también tenemos numerosos personales de este calibre: Desde Nezahualcoyotl y Cuahutemoc, a Emiliano Zapata, cualquiera de los hermanos Revueltas (Silvestre, Rosaura, José o Fermín) hasta Frida Kahlo o David Alfaro Siqueiros, entre otros cuya influencia cultural es inmensa.
No soy “purista”, todo lo contrario, creo que las culturas evolucionan históricamente atravéz de una estratégica interacción, de una grave intercomunicación, de una definitiva contaminación, prácticamente promiscua entre todas ellas. Pero esta importante hibridación debe ser natural, necesaria, honesta, sencillamente humana, y no provocada en el laboratorio de pruebas de cualquier compañía comercial. Esto solo provoca adefécios decadentes, como bien demuestra la escritora romántica Mary Shelley.


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Ibargoyen, el portuñol y la novelística contemporánea en América Latina – Ulises Paniagua

                                   “El espíritu grande fala pur cualquer boca, e cualquier forma é una forma cualquiera, mulier ou cavalo, e los ojos sao os cuatro ventos que moran no ar, respirando aires de cima e aires de baxo…”

Saúl Ibargoyen

Carimbao, brasilero, bayano, entreverado, misturado, fronterizo o portuñol, el término potuñol es de procedencia urbana, y fue creado por la clase culta. No obstante, el término fue adaptado por todas las clases sociales y por los propios hablantes del portugués uruguayo”. Éste es, en palabras de Antje Hübel, el origen de un idioma que cuenta, entre sus mejores exponentes, con el nombre de Saúl Ibargoyen. El escritor uruguayo-mexicano, asiduo a visitar desde su juventud la provincia de Rivamento, retrata a los personajes, sus desgarraduras y sus melancólicas alegrías,con la crudeza que templa a los maestros.

         De Ibargoyen -exiliado tras la dictadura de Bordaberry en la negra noche del 27 de junio de 1973-ha destacado la obra poética de ritmo demoledor, de ejercido feísmo donde se aprecia la búsqueda de la belleza y el amor a pesar de las circunstancias y el sufrimiento: amor hacia el mundo, hacia la mujer, hacia uno mismo, en asertividad con la filosofía sufí. Los diversos premios recibidos  en su país natal y los recibidos en México, donde destaca el Carlos Pellicer 2002, representan un mínimo reconocimiento para una obra profusa, particular, experimental y beligerante, de versos emparentados con las teorías del tiempo y el movimiento continuo.

         El poeta ha sido escuchado de manera amplia, es cierto. Pero Saúl Ibargoyen, el otro Saúl, el novelista, la otra o las otras voces que se violentan y acentúan, que armonizan e indagan, que habitan cada uno de los cielos y los infiernos de un nombre construido con cuatro letras; este Saúl narrador ha sido mucho menos leído con atención, de manera injusta por cierto(a pesar de una labor ardua que ha ejercido a la par del oficio poético).

         Desde que publicó su primera novela en México, en 1982, Ibargoyen ha sido infatigable. Ha legado más de media docena de libros que se insertan en el género: La sangre interminable, México, 1982, Montevideo, 1987; Noche de espadas, Cuba, 1987, Montevideo, 1989, México, 2005; Soñar la muerte, México, Montevideo, 1993, 1994 y 2002; Toda la tierra, México, 2000 y 2002, Montevideo, 2000, Francia, 2013;La última copa, México, 2006; Volver, volver, México, 2012; y Llorar pa” delante, Montevideo, 2013.

         Las novelas ibargoyanas muestran un mundo complejo entre amores imposibles, entre seres desgarrados que buscan el licor de la sabiduría y la meditación en la próxima copa al más puro estilo de Omar Khayyam; o evidencian el profundo desconsuelo ante el retorno a una patria que parece ajena, el desasosiego del que no sabe de dónde viene y hacia dónde va. El exiliado, en su obra, no es de ninguna parte pero habita la tierra, se ha convertido en ciudadano del mundo a la par que es celador del más profundo de los vacíos. Quien arrebata a otro la manera de disfrutar la vida dentro de su cultura y su comunidad, desterrándolo, comete un crimen terrible con la intención de borrar un rostro; pero, sin saberlo, lo dota de una mirada poderosa, lo viste de ojos a través de la piel. Incluso los aciertos, los errores y los horrores del país, a distancia, parecen más descifrables.El escritor, el artista, vuelve el exilio contra quien lo dicta.

         Como extenderse en el análisis de cada una de las novelas sería vano y pretencioso, en este estudio nos avocaremos a la obra reciente del autor. En la trilogía conformada por los títulos Sangre en el sur, El torturador y Volver volver, son recurrentes los temas: el amor, la dictadura, la tortura, el exilio, el anhelo del retorno, el desencanto al regresar, en palabras que comparte Gustavo Ogarrio. El autor asegura, con respecto a esta trilogía,que se trata de una serie de novelas en las que se permitió hacer una especie de ajuste de cuentas de carácter familiar, con la finalidad de encontrar un equilibrio emocional y afectivo.Estamos ante un cuestionamiento palpable hacia la condición humana y ante las vejaciones a las que se somete a la libertad. Quien ha sido violentado apenas puede borrar con su sangre las huellas del miedo.La tortura es un tópico que desearíamos desaparecer de América Latina, no por un acto de omisión, sino en la búsqueda de erradicarlo de facto.En Sangre en el sur y El torturador se inscribe un amargo canto autobiográfico, una necesidad sublimada en denuncia.Las intenciones pueden ser explicadas por el autor en referencia a los métodos violentos como sistema de represión: En verdad –dice el vocero de ambas novelas-, creo que la tortura opera en varios niveles. La aplicación de ese método destructivo de sometimiento implica efectos a largo plazo, más allá de la búsqueda de información o de implantar un miedo paralizante en el conjunto de la sociedad. Eso promueve un vínculo, que puede estirarse históricamente, como de mutua atracción entre el sujeto-Estado que realiza la tortura y el objeto-sociedad que la recibe. Por lo tanto, esto supone la existencia de una memoria que busca dolorosamente la verdad y la justicia, y de otra memoria que pretende convertir su discurso en una verdad ficticia y perversa. En tal sentido, creo que las zonas de mi narrativa en las que se da esta temática presentan, al menos, una posibilidad de ajustarse a un momento histórico en que, para algunos países del Cono Sur, se está acentuando el esclarecimiento de los incontables crímenes de lesa humanidad cometidos en los años 70s y 80s.

         En La última copa nos hallamos ante la confesión de un alcohólico, duro testimonio del dolor, el espanto y el encanto del licor y su progresivo abuso. ¿Qué nos acerca al vino? ¿Por qué es tan difícil desatender la necesidad de desparecer a través de su ingesta? “Los tragos todos son uno solo; tal vez como las mujeres, que todas se resumen en la que uno está amando”, afirma la voz narrativa.  Avanzamos por los callejones del vicio no de la mano,sino con los ojos vendados, empujándonos contra paredes escarapeladas, trompicándonos hasta el blando suelo lleno de miasmas para salir de la lectura, con raspones,con la cara embarrada; porque no hay forma de salir limpio del infierno de La última copa. El personaje, cuyo nombre no nos es revelado, realiza un recorrido desde aquél día cuando probó la primera gota, justo en la solitaria intimidad de la casa de infancia, para arribara bares de mala muerte y hoteles de aromáticas costras donde amó mujeres sin nombre y sin esperanza.

         La estructura de la narración es digna de cualquier prestidigitador. He aquí uno de los grandes hallazgos en la obra de Ibargoyen: los sucesos no son expuestos en orden cronológico, sino que se presentan como episodios en la vida de un alcohólico,con la entropía que funciona como alta metáfora de los postulados de la mecánica cuántica, en este y otros libros. No hay pasado ni futuro, no hay arriba y un abajo; el tiempo y el espacio son relativos, una envoltura que resopla contrayendo y expandiendo a través o a pesar de cualquier determinismo. Si tuviéramos que comparar lo radical de la propuesta para contar una historia en su vasta obra, deberíamos reconocer el nombre de Saúl Ibargoyen como un revulsivo,con esa forma salvaje, disidente, que disfruta lo lúdico al destruir y construir a partir del todo y de nada. A la manera de Samuel Becket, de William Burroughs, de diversas novelas-ensayo del siglo pasado, como las de Cortázar y Onetti, el autor -radicado en México desde 1976- demuestra valentía, convicción y perseverancia en su propuesta estética. Para aquellos que gustan de las etiquetas podríamos asegurar que nos hallamos ante una de las obras más postmodernas de la contemporaneidad latinoamericana. Sin embargo, existe también una tradición profunda que permea a través de sus páginas, un absoluto respeto por los antiguos. Queda expuesto el gusto por Cervantes, por el buen vocablo, por la sonoridad y la negación de cualquier cursilería. Ibargoyen es un transgresor ante las formas timoratas de nuestros días, es ajeno a los facilismos y al best seller. Alejo Carpentier escribe:Los mundos nuevos deben ser vividos antes de ser explicados. Ibargoyen dota de sangre  y de respiro a cada uno de susmundos. Construye ciudades: Ríomar, una metáfora de Montevideo; Rivamento, ciudad fronteriza que comparte similitudes con las de otros escritores como Ademar Alves o Tomás de Mattos. En Rivamento se recrea un submundo fronterizo donde los personajes manejan un lenguaje que puede alcanzar desde lo simple hasta una sabiduría enciclopédica, emergiendo entre la verborrea y el discurso ontológico.

         Ibargoyen es, ante todo, irrepetible. El desorden de la forma en su estructura narrativa es un manifiesto. Buscando entre sus palabras, podemos garantizar que en este laburo se escribe como se bebe. Cito al autor: en la cuestión de los tragos, como en la guerra o en el amor, sabemos –si es que sabemos- cuándo empieza pero no cuándo termina.

         En la novela Volver, volver (una de mis favoritas), nos hallamos ante el impacto emocional de un hombre que viene a buscar su pasado, el recuerdo de su propia Comala, por así decirlo; para enfrentar una urbanidad que ya no le pertenece. Las maneras de la gente, las calles, los cafés, incluso la ideología, todo parece distinto, se mira a través de un lente borroso o una pesadilla febril. Dice la escritora D Santos, acerca de esta novela: En ese intento de recuperar lo perdido, Leandro, el protagonista, se adentra en los lugares de antes, queriendo encontrar en esa calle o edificio conocido su identidad… para no sentirse  lejos de todo  y sin estar cerca de uno mismo…Nunca se regresa del todo porque jamás nos vamos totalmente,afirma Ibargoyen en relación a la experiencia del exilio, en una frase que encierra la tesis de dicha novela. En el desenlace, un encuentro con un anciano ciego -fabulación borgiana que no tiene nada de borgiana-, encierra una metáfora o una parábola –es arriesgado precisar- acerca del enfrentamiento con el sí mismo, a nivel individual y nacional. Una propuesta que se aventura a la libre experimentación del lenguaje, acercándonos a un estilo misturado: Esos modos tuyos de hablar, esa fuerza, esa especie de pasión por la verbalidad más certera o más precisa, decime, ¿de dónde vienen, de dónde te llegan…? …Cuando me lancé a este regreso a Ríomar –responde Leandro- pensé que ya me había hecho todas las preguntas, que me sabía todas las respuestas…Volver, volver es una novela inscrita ya en el estudio de las letras hispanoamericanas del nuevo siglo.

         Enfrentar lo externo es un asunto franco, determinado. Enfrentarse a sí mismo implica el riesgo de legar heridas a la carne; exige una crítica aguda, ajena a lo complaciente. En su novelaLlorar pa” delante, Saúl pone el dedo en la llaga.A Ibargoyen se le considera –en ocasiones-un escritor de esa generación a la que se ha querido encasillar, en Uruguay, como literatura de guerrilla. Nada más ingenuo. El novelista es, además de un ferviente admirador de la historia de Gilgamesh, un metafísico, un espíritu en busca dela paz colectiva. Motivos que, desde luego, no lo alejan de una gran verdad: su interés por las teorías dialécticas y su firme oposición al concepto dictadura. Literatura en serio, lejos de poses y lucimientos. Lipovetsky dice: La autoconciencia ha substituido a la conciencia de clase, la conciencia narcisista substituye a la conciencia política.Una amenaza en la contemporaneidad; pero Ibargoyen nada sabe de ello. Su compromiso con la literatura abarca la conciencia política y de condición humana, libre de cualquier vanidad. Sin embargo, no se conforma con una visión protestataria, de panfleto, por lo que escapa ala simple clasificación de guerrillera. Es claro: un adepto a la causa no la cuestiona. Un librepensador dialéctico va más lejos: se pregunta por los feroces zarpazos del capitalismo salvaje, pero también por las incongruentes acciones de una izquierda titubeante, una célula rebelde que termina por encumbrarse en el poder para desconocer sus principios. Aquí, Propercio Pérez Peres, hombre fronterizo entrado en años, regresa a Montevideo para encontrarse consigo. Al llegar, vive un acercamiento casual con una bella mulata por la que comienza a sentirse atraído. Pero los demonios personales rondan: Propercio cae en las oscuras  garras de la memoria, y se encuentra con su doble, Dieguito (él mismo, muchos años atrás), envuelto en un mundo donde los ideales son enfrentados ante una orga que actúa de manera similar a como actúan los milicos y los paramilitares. ¿Cuál es la diferencia entre ambos núcleos?, se cuestiona el joven Propercio. Los encargos hacia Dieguito implican riesgos mortales, un torbellino de traiciones y sospechas. El joven se entrega a la causa librando lo mejor posible las desventuras, los acechos enemigos y fraternos, hasta el punto de llenarse las manos de sangre. Propercio habrá de sufrir el desencanto ante las convicciones ideológicas cuando se entera de que Eleusino Hernandarias, el nuevo Ministro de Defensa, es aquel que se erigiera como uno de los jefes más importantes de la orga de los años de lucha. La mulata, esa eterna amada que brinda descanso, logrará alejar de sus angustias, en lo posible, a un hombre sumido en la desesperación, un hombre que no ha sido bien recibido en su entrañable Montevideo por los nuevos rostros gubernamentales, quienes lo consideran incómodo por el apego a ciertas causas. La novela no deja títere con cabeza. Pero no se trata de un canto de nihilismo o renunciación. Es el filo de la cuchilla diseccionando y exhibiendo los huesos infectados de lo claro y de lo oscuro, la médula de lo contradictorio que busca el renacimiento de los ideales. Una buena obra exige que no haya concesiones dentro de sus páginas, ni con los personajes ni con el universo que describe. Tampoco pretende moralizar. Eso lo sabían autores como Dostoyevski y Faulkner. Ibargoyen cumple con ello. Llorar pa” delante es un trago amargo para los ilusos, una piedra en el zapato para los capitalistas; y una magnífica propuesta para quienes buscan lo lúdico, para quienes indagan en la relación entre el autor que pone de manifiesto la ficción de sus personajes y sus situaciones,en un caldo literario delicioso(algo que ahora les ha dado por nombrar metatextual). Novela directa que se torna cuestionamiento contemporáneo.Vislumbrando la esperanza a pesar del cieno, citemos una frase de José Saramago que resume el sentir de este libro: La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.

         Y el potuñol, a todo esto, ¿a qué ritmo toca en la novelística referida? Pues se mueve al ritmo de la estética que se le impone. Es imposible abarcar la obra ignorando lo particular de la frontera. El potuñol es el reflejo de una línea que divide dos culturas que se hermanan en una mutua y pacífica convivencia. Mezclar idiomas expande la conciencia, derriba limitaciones y barreras. El entreverado es la línea que divide y acerca.Ah, coñísimos, aquí béin me paré, al fin en lo derecho, desrodillado, mis dos rodillas están fuera del colchón…Sí, Don Thomazio. Mais iso es para dar comida espiritual al bagazo, a las gentuzas mayoritarias…son fragmentos dispersos entre los diálogos de “Toda la tierra”, libro que fue recomendado incluso por el propio José Saramago. Usté me mira, ¿y qué ve? ¿Una mulier? ¿Qué mulier? …Nao, nao, o sior está viendo um cavalo. Cavalo bien preto, dentes amarelos. Cavalo é a eneryía dos homens…Pero, señora, los caballos nao falan, nos comparte el narrador en uno de sus cuentos.

         Ibargoyen es frontera: es la confrontación de dos personalidades, el Saúl de ochenta años que advierte al de diecisiete:eras muy joven para entender lo que pasó; y el Saúl de diecisiete que responde:estás muy viejo para comprender lo que vendrá. También es casa de espejos enfrentados, búsqueda del Brasil en orígenes uruguayos, conciencia sudamericana que respira aires mesoamericanos advirtiendo la imprescindible libertad por encima de lo que se dicta; y es, al fin, exilio que no consigue ninguna patria, pero que celebra el canto de las mujeres y los hombres de todo el mundo. No es una casualidad que haya sido bien recibido en Francia, hasta el punto de alcanzar la traducción al idioma galo de dos de sus novelas.

         Insistiendo en citar a Carpentier, algo nuevo se revela:En América Latina, lo maravilloso se encuentra en la vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades… En nuestra naturaleza… Y también en nuestra historia. Saúl Ibargoyen cumple a cabalidad con estos elementos: el desorden, lo fantástico, la naturaleza de nuestra Historia, con h mayúscula, que debe ser aprendida y difundida para perpetuar el concepto de evolución. No esa evolución manifiesta traducida como progreso, sino la sublimación de lo espiritual y lo luminoso en la búsqueda de un cosmos menos enfermo. Enhorabuena la originalidad y el compromiso literario de Ibargoyen en este lastimado continente en búsqueda de sanación.

8 de abril del 2014

Sala Manuel M. Ponce, Palacio de Bellas Artes, México D.F.


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Ciclo de Conferencias Literarias: Taller Juntaversos UAM IZTAPALAPA

Ciclo de Conferencias Literarias: Taller Juntaversos
UAM IZTAPALAPA
Lunes 20 octubre
1a. Conferencia: Moderadora Ana Rita Zúñiga
Horario: 11:00 a.m.
Oficio de tinieblas: una mirada a la obra de Rosario Castellanos.
Imparte: José Luis Megchún.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
2a. Conferencia:
Horario: 12:00 p.m.
Confieso que he vivido: acerca de la obra de Pablo Neruda.
Imparte: Hilda Erevia.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
3a. Conferencia:
Horario: 13: 00 p.m.
¿Qué es la poesía? Confesiones desde la voz y la obra de Saúl Ibargoyen.
Imparte: Saúl Ibargoyen.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.

Ciclo de Conferencias Literarias: Taller Juntaversos
UAM IZTAPALAPA
Martes 21 de octubre
4a. Conferencia: Moderadora: Guadalupe Salazar Mondragón
Horario: 11:00 a.m.
Canto destruido: una mirada a la obra del poeta Carlos Pellicer.
Imparte: Takeshi Edmundo López.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
5a. Conferencia:
Horario: 12:00 p.m.
Lo inasible: una relación entre lo intangible, lo cuántico y la poesía.
Imparte: Ulises Paniagua.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
6a. Conferencia:
Horario: 13:00 p.m.
Poetas malditos: De Villon a Lautréamont.
Imparte: Juan Carlos Castrillón.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.

Martes 21 de octubre
Presentación de la novela
Horario: 14:00 p.m.
Réquiem por un suicida, del Dr. René Avilés Fabila, por Ulises Paniagua y el autor.
Moderadora: Juan Carlos Castrillón

Ciclo de Conferencias Literarias: Taller Juntaversos
UAM IZTAPALAPA
Miércoles 22 octubre
7a. Conferencia: Moderadora Estela Jiménez Durán
7.- 11:00 a.m.
Recitar lo escrito: relación entre lo escénico y lo poético.
Imparte: Raymundo Manzanárez.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
8a. Conferencia:
8.- 12:00 p.m.
El cuerpo como escritura sagrada, entre lo erótico y lo sagrado.
Imparte: Martha Leticia Martínez de León.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
9a. Conferencia:
9.- 13:00 p.m.
Arabia y Medioevo: influencia de Medio Oriente y de la Época Medieval en la literatura contemporánea.
Imparte: Roberto Lizárraga.
Duración: 1 hora. Entrada libre.

Ciclo de Conferencias Literarias: Taller Juntaversos
UAM IZTAPALAPA
Jueves 23 octubre
10a. Conferencia: Moderador Jaime Martínez
10.- 11:00 a.m.
“Yancuic cuicatl, Yancuic Tlacatl. El canto nuevo y el hombre nuevo de Natalio Hernandez”.
Imparte: Javier Trejo Tabares.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.
11a. Conferencia:
11.- 12:00 p.m.
El Poemuralismo: la poesía desde la voz y la obra de Roberto López Moreno.
Imparte: Roberto López Moreno.
Duración: 1 hora.
Entrada libre.

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THOMAS WOLFE: VIGILA ÁNGEL GUARDIÁN – JUAN CARLOS CASTRILLÓN

Al igual que todos los americanos, nunca me había gustado la Policía ni el tipo de autoridad personal que santifica ésta.
Thomas Wolfe

Las recurrentes, necesarias e inevitables crisis (económicas, políticas, sociales, espirituales, ecológicas…)del “sistema” capitalista, hacen que la literatura de los años 30 y 40 del siglo pasado sea sumamente actual. Es aleccionador leer hoy en día a autores como Nelson Algren(que parece que desgraciadamente solo es recordado por haber sido amante de Simone de Beauvoir), John Dos Passos(que influyó enormemente en el propio Sartre), John Steinbeck( cuya obra las Uvas de la Ira parece narrar el atroz desempleo de hoy en día, y cuyo héroe Tom Joad alcanza plena vigencia), Ernest Hemingway, William Faulkner(ambos premios Nobel, en tiempos en que esto todavía significaba algo), y el olvidado Thomas Wolfe(por favor no confundir con Tom Wolfe, uno de los iniciadores del Nuevo Periodismo, y autor de la mítica novela Gaseosa de ácido eléctrico). Y es precisamente el multireconocido Faulkner-que tanto influyó en la narrativa latinoamericana, supuestamente-el que califica a Thomas Wolfe como el primero entre los escritores norteamericanos ; el mismo Faulkner se puso en segundo lugar; Dos Passos en el segundo; y Hemingway en el cuarto. Consideró a Wolfe como el primero por: tratar de poner toda la experiencia del corazón humano en la cabeza de un alfiler, como así fue.
En lo existencial Wolfe fue un gigante pantagruélico que medía dos metros y que sentía una pasión furibunda por la vida, por el arte y por el conocimiento. Esta ansia vital que desbordaba, se transmite a su escritura, ya que frecuentemente fue acusado de excesivo, torrencial y desmesurado, su editor Marwell Perkins le podaba y ordenaba las novelas-algo que ya había sucedido en el caso de Ezra Pound y T. S. Eliot, y que en los 70 pasaría con Raymond Carver-. Nuevamente cito sus célebres palabras escritas a su madre: Quiero ir a todas partes, quiero hacer todas las cosas, quiero conocer a toda la gente que sea posible, quiero pensar todos los pensamientos, sentir todas las emociones posibles, y escribir, escribir, escribir.
Wolfe era un poeta de la novela, nos hace sentir las emociones más profundas, grotescas, viles y tiernas, finalmente humanísimas, a flor de piel con el hierro al rojo blanco de su prosa-algo que lo emparenta con el mexicano José Revueltas:
Nacidos en un mundo de piedra y ladrillo, de conflictos salvajes, arrancados del seno de su madre para ir a un mundo de suburbios abarrotados y de calles hormigueantes, dormidos de aturdimiento en la niñez bajo el estruendo repentino e irregular de los ferrocarriles elevados. educados para luchar, amenazar y pelear en un mundo de violencia salvaje y de fragor incesante, las cualidades de aquel mundo les habían sido estampadas en la carne y en los movimientos, escritos en la lengua, la mente y la visión, destiladas a través de todos los tejidos de sus carnes hasta que sus vidas, conocedoras de la vida de la ciudad, habían adquirido sus tonos y sus cualidades especiales.

Sobre T. W. apunta el crítico José Joaquín Blanco:
…, pero mucho de Salinger, los beatniks, Norman Mailer, Vonnegut, viene de la fuente thomaswolfiana. ¿Una prosa country and western? Con algo de jazz. Pareciera que Thomas Wolfe se pone a improvisar con la trompeta, y sólo termina el capítulo cuando sudoroso y extenuado, ha soltado todo lo que tenía que soltar…
Totalmente inmerso en esta narrativa catedralicia, inmensa y volcánica Wolfe cuenta el violento encontronazo del joven con una realidad pletórica de sensaciones:
Y ahora, furiosamente incitado por lo que había sentido, empezó a respirar en la escuela, en el fecundo romance de la geografía, los mezclados olores de la tierra, percibiendo a cada chato barrilito apilado en un muelle un tesoro de ron dorado, de rico oporto, de espeso borgoña; oliendo las plantas selváticas de los trópicos, el fuerte olor de las plantaciones, el olor a sal y a pescado de los puertos; viajando por el vasto, seductor pero no pasmoso mundo.

Después de décadas “educados”en la rotunda cosificación, en el unánime consumismo suicida, en el obsceno desperdicio, los ciudadanos hemos sido obligados a ir perdiendo tristemente esa bendita fiebre entusiasta por la existencia, para convertirnos en simples remedos, en seres mediocres y conformistas. Como analiza el filósofo alemán Ernst Fische en su libro Problemas de la generación joven:La sociedad de los privilegios otorga seguridad a costa del contenido vital. Aquí entra en nuestro auxilio esta literatura, en la lucha indispensable contra la generalizada pulsión tanática, en la recuperación intrínseca de nuestros rasgos más inalienablemente humanos; en la reapropiación de nuestro poderoso ser apasionado sobre el mundo; en la verdadera dignidad de aquel que se deleita con la deliciosa inspiración del oxígeno, con el rítmico fluir sanguíneo en nuestras venas, con el retumbar cardiáco en nuestro pecho. Ya que como expresa el crítico Thomas C. Moser:
Para apreciar a Wolfe, los lectores de más edad deben, estar dispuestos a evocar comprensivamente su propia juventud y a mirar de nuevo el mundo con ojos juveniles.

Hoy más que nunca nos corresponde irradiar torrentes de aliento sobre la faz de la tierra, para renovar una vez más el exahusto corazón de la Historia. Aún es posible. Por supuesto termino mi ensayo con palabras de T.W . que comparto a plenitud:
Sin embargo, todo el tiempo ardía dentro de mí una esperanza furiosa, una fe salvaje y extravagante. Escribía enormes gráficos y planos y proyectos de todo lo que me proponía hacer en la vida: un programa de vida que hubiera agotado las energías de diez mil hombres.

Juan Carlos Castrillón


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NUEVAS DESTRUCCIONES DE SAÚL IBARGOYÉN. FRAGMENTACIÓN DEL SILENCIO EN LA PALABRA – ROBERTO LIZÁRRAGA

Varios de los que hemos tenido la fortuna de convivir con el maestro Ibargoyén alguna vez hemos oído la pregunta a manera de Roshi Zen: “¿Tiene cada palabra su silencio?” Buscando que sus amigos y presuntos alumnos obtengamos nuestras propias respuestas: Nuestros propios silencios. Esto se responde o se encuentra con la palabra, las entrañas, el espíritu, el sexo y por ende la carne. Una respuesta es el Silencio.

“Estoy cansado en re menor”

 

Verso introductorio del primer poema que lleva como título “Versos, etc.” Poema que nos evoca una caminata larga, sinuosa, accidentada y al mismo tiempo nos indica la música del mundo; “caminando por adentro del zapato” y en unos versos más adelante nos recuerda o nos revela que nuestros esqueletos son sonoros: El símbolo de nuestro silencio de vida es un instrumento, un vehículo del ritmo.
El ritmo está dado en tiempos y tonos. Las nubes, el viento, la palabra, el cansancio y el silencio tienen tono.
Se puede decir que los ritmos del lenguaje y por ende del canto se dan en cierto modo a través de un proceso o varios procesos dialécticos en los que interactúan los ritmos de la naturaleza y el trabajo con los del cuerpo.
En la Historia las ideas influyen y se ven influenciadas por estos procesos. Al respecto encontramos la concepción de la música de las esferas, principalmente en el medievo, sin embargo la idea remite cuando menos a las doctrinas de Pitágoras.
Hacemos cita de esta idea solo para dar cuenta de una imago mundi en la que existía una música que para oídos humanos fue silenciosa. Asimismo encontramos que varios músicos del s.XX investigaron en torno al ruido como elemento de la composición musical, lo mismo que el silencio; Siendo esto último materia de investigación principalmente en el Oriente. Al respecto podemos citar el pensamiento místico del budismo Zen.
Por otro lado no podemos olvidar el “Farai un vers de dreit nen” es decir “Hare un verso de nada” de Guillermo de Aquitania, ni la “música callada, / la soledad sonora” de San Juan de la Cruz.
Expresión del silencio mediante la verba, expresión de la fragmentación en la palabra:

“y sin sustancia: circunstanciado de mí entre palotes que un trágico niño escribe en su cuaderno”

¿Acaso el hombre, el hablante, se fragmentó en niño? O el niño nunca se ha ido y camina con el adolescente y el hombre en el doloroso recorrido de la Historia:

 

“En los rostros de ese niño se hunde un agujero rojo:”

“todos los rostros del niño comienzan a caer hacia el hueco brutal que los traspasa:”

Cada rostro parece ser una posibilidad, un dolor y un punto de la Historia. ¿Hacia qué silencio o tono de silencio se dirige cada rostro?
El viaje, los zapatos, Saúl Ibargoyen recomienda no ir, sino viajar a cualquier lugar.
En este viaje poético, el hablante se refiere a “El hombre aquel hombre” en una serie de cantos en que el niño fragmentado se ha vuelto hombre y la realidad poética se siente sólida tanto en la vida de ojos abiertos como en las regiones que los pies han recorrido en esa otra realidad que llamamos sueño. Regiones de perplejidad donde:

“El hombre aquel hombre atraviesa un ferrocarril de jóvenes maderas pintadas”

Y unos versos después:

“un niño nombrado apenas nunca sabrá por qué esa máquina de luz extranjera se detuvo respirando a su lado”

El tren esa máquina que aparece en la poesía por lo menos a partir de Walt Whitman y que generó asombro en plumas como Apollinaire y Carducci a la vez que temor y melancolía en autores como Eminescu, aparece humanizado a través de la acción del respirar; se humaniza junto al sujeto poético del niño en una acción sostenida en la que materia y espíritu se unen para sintetizar entre otras cosas eso que se llama voz.
Se respira “la sagrada podredumbre/ de las contiendas humanas que alimentan/ tu verba” para cuestionarse en el cómo poder “sostener este cántico/ entre los despreciados restos/ de las musas muertas”.
La musa, ese fantástico cual terrible invento de los poetas, por representar al menos una dicotomía en cuanto al sujeto en el que los hablantes realizan una objetivación poética como materia o tema al mismo tiempo que ideal en el que muchas de las diversas voces que han tratado este tópico se despersonalizan y funden con la musa.
Como señala Muahmud Ibn al Mahad:

“Tienes toda la libertad para admirar el cielo, pero nunca podrás ver el aire”

Y qué es buscar o inventar a la musa sino “empujar los charcos de ancianísimas lluvias” pues las musas se han quedado para siempre “en el país de nunca cantar”.
Es precisamente en el poema que lleva por título “Las musas” en donde nuestros zapatos con todo lo de humanidad que alcanzan a desplazar nos llevan por preguntas retóricas como:

“¿Todas las ciudades son una ciudad la eterna urbe imperial o un mero montón de chozas cimentadas en acumulaciones de detritos y excrementos?”

 

Ante las que pasamos por una perplejidad de horror y repugnancia en la que dudamos de los cimientos de las ciudades y queda una sensación nauseabunda en la que cuestionamos la cultura misma por todo lo de escatológico y sangriento hay en sus fundamentos. Dudamos hasta del zapato que transporta la mugre de una calle a otra.
Pero:

“¿Y las musas? ¿Es verdad que partieron y que para ellas no hay regreso?”

Y después de este cuestionamiento, la voz encuentra una posibilidad de respuesta pues “Preguntar es responder”:

“Tal vez las oscuras musas regresen a la memoria del país de siempre cantar”.

Es quizá en este país de siempre cantar donde las musas cantarán el “silencio universal”, especie de estrella, espíritu o espectro al que se conectan los diversos hablantes y en donde otros ya han dicho las cosas como el autor provenzal citado al inicio de este escrito y que en su verso de nada tomó “palabras sin nacer” y “se mezcló malamente/ con el tiempo pasado que vendrá”.
Con estas últimas palabras de magistral dialéctica transhistórica, podemos citar un haiku del poeta nipón del s. XIX Shiki:

“Un murciélago que vuela entre la noche es ruido oscuro”.

 

El ruido y el silencio en su constante devenir dialéctico tienen tonos y colores que envuelven los pasos de este hablante con sus presuntas plumas detrás y sus presuntos lectores en el camino de Moebius. A todo esto el silencio es también estado de gracia pues en palabras de Moshe Ibn Yakov Ibn Ezra, poeta granadino del s. XI; ante la canción:

“en la asamblea de príncipes se aplaude en la de los poetas se guarda silencio”.

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Roberto Lizárraga Jiménez


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ROSARIUM NON VIDUNTUR – ROBERTO LIZÁRRAGA

 

 

Permanece el polvo en el escalón de la pirámide

Permanece con su sombra

no proyectada por el cielo

y por el viento que reza la lengua

habitante en el huarache

de otros calendarios

Permanece la piedra fragmentada

en la boca del téotl

que sonríe pues sabe que en la carne

está el mismo átomo del Sol la Tierra

y de la sangre que cubre el Rosario

de oración invisible en el espejo.

Roberto Lizárraga Jiménez

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