juntaversos

Taller de poesía


Deja un comentario

PRESENTACIÓN DE MALDITA MÍA Y ÁRBOL EN LLAMAS – SAÚL IBARGOYEN Y TALLER JUNTAVERSOS

En el marco de la 27 Feria Universitaria del Libro Hidalgo 2014, se presentaron el pasado Viernes 29 de agosto de 2014 los libros Maldita mía, obra poética sobre el anti-amor escrita por el maestro Saúl Ibargoyen, y Árbol en llamas, antología poética del taller Juntaversos, ambos publicados por Sediento Ediciones.

El maestro Ibargoyen también engalanó la Feria Universitaria del libro presentando dos libros más: Toda la tierra, novela, publicada por EON y Los cuates de Candelita, publicada por Textofilia, obra de teatro infantil premiada por la SEP.

La presencia de otros compañeros del taller Juntaversos no se hizo esperar ya que muchos de ellos también fueron programados para presentar sus libros publicados por Sediento Ediciones: Mujer Flajelada de Marissa DSantos, Historias de la Ruina, de Ulises Paniagua, La subversión poética del Rock, de Juan Carlos Castrillón, entre otros.

Felicitaciones al Maestro Saúl, a los compañeros de Juntaversos y a Sediento Ediciones, que sigan siempre adelante en el mundo del arte y la cultura.

Aquí compartimos para el público en general las imágenes del evento.

Anuncios


4 comentarios

LO INASIBLE DE LA POESÍA – ENSAYO – ULISES PANIAGUA

I

Cuando alcanzamos una flor y rozamos sus pétalos con las yemas de los dedos, ¿en verdad tocamos la flor?, ¿se produce ese contacto? Según los avances cuánticos, existe un espacio entre la materia y la antimateria, denominado materia negra, que hace imposible un contacto verdadero entre los cuerpos. Entre nuestras yemas y la flor existe un pequeño abismo, siempre. El oficio del poeta es similar, pues ahonda en intenciones imposibles. Es como aquella paradoja de Zenón acerca de Aquiles y la tortuga, donde a pesar de los bríos y la desesperación del héroe griego, le está vedado alcanzar al animal, quien está un espacio más adelante de manera eterna.

         ¿Cuándo un poema retrata a la flor, realmente puede capturarse entre los versos a la materia? Con esta interrogante sucede un efecto similar a un poema que leí hace años-cuya autoría se ha esfumado en los polvosos archivos de la memoria-:¿puede el canto del mirlo ser el mirlo, puede? El poeta es, en palabras del uruguayo Saúl Ibargoyen, un escriba; una persona dedicada a transcribir la belleza, a describir el mundo incluso en sus más fétidos horrores. Para ello, recurre a la transferencia, a un talento específico donde sublima la naturaleza y la realidad, y con ello traduce un lenguaje para el resto de la especie. Sucede así con los pintores: los campos de girasoles propuestos por Vincent Van Gogh no son fieles a la realidad ni intentan reproducir cada detalle en busca de realismo. El pintor holandés generó una visión propia, una mirada particular sobre aquello que todos ven, donde encontró borrascas que nadie podría explicar –tal vez ni él podría explicarlas- y sin embargo, su mirada es tan peculiar y honesta que asume un compromiso universal. Dicho de otra forma, Van Gogh consiguió dotar de poesía a su pintura. La búsqueda de ese acto le ocasionaba incluso angustia: La poesía está por todas partes, pero llevarla al papel es, por desgracia, más complicado que verla, confiesa Van Gogh.

         Nada más cierto. Y aquí encallamos en una de las grandes dificultades de la literatura: definir qué es la poesía. ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas /en mi pupila tu pupila azul. / ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía… eres tú. Así canta la rima XXI de Gustavo Adolfo Bécquer, entre la espesa miel del movimiento romántico. La rima de Bécquer es hermosa, aunque superficial, y sobre todo, ambigua. ¿Qué es la poesía?, seguimos preguntando más de un siglo después. La respuesta va más allá de las letras, desde luego, y se instala en el umbral entre lo creado y lo que está por crearse; entre la razón y el sentimiento. La escritora Andrea Cote Botero dice al respecto: Infatigable cuestionamiento, la inquietud por definir la poesía es tan antigua como su práctica… Ya en el Libro X de La República Platón inauguró con su cuestionamiento a Homero el debate sobre la definición de poesía, su forma y función. Aristóteles, quien continúo la discusión en su Poética, le adjudicó a la poesía la superioridad de un saber más específico que el de la Historia. Desde entonces ésta ha seguido tropezando con muchos otros calificativos: de lo sublime, lo profano y lo rebelde, entre otros tantos.

.

II

         La poesía existe per se; está viva y se presenta a cada jornada a los ojos de los hombres. Está y siempre estará allí. Como suelo imaginarlo, la poesía es un árbol que gira alrededor de nosotros, del cual arrancamos o tomamos alguna naranja, de vez en vez, mientras sigue girando al alcance de los artistas:

            Tomo versos del Cosmos como se toma una naranja del ramaje

                                       -como se toma una naranja del ramaje-

Y con su duelo     su canto luminoso    su decir oscuro

aferro permanencia entre entropías

                                                             vértigo de lo improbable

Tomo distancia sobre lo que escribo

y es apenas piel lo que separa el ánima de la cosa

                                 aquello como y cual se busca

grieta de espacio que engaña a la mirada

(de Lo tan negro que respira el Universo)

 

         Esa naranja es deliciosa y jugosa, sin duda. Otra metáfora que he construido, para tratar de explicarme la poesía, es la de un tigre albino que se pierde en las entrañas de la nieve. El tigre es blanco, el fondo gélido es albo, en una idea similar a la nada al acumular lo blanco sobre lo blanco; sin embargo, ese mínimo avistamiento en el saltar del tigre hasta desaparecer, ese instante efímero, esa imagen casi inventada por nosotros sobre ese tigre, eso es la poesía. No podemos asir al tigre, pero sí podemos quedarnos con la emoción que nos ha provocado ese encuentro furtivo. En palabras de Walter Benjamin: La verdadera imagen del pretérito pasa fugazmente. Sólo como imagen que relampaguea en el instante de su cognoscibilidad para no ser ya vista más, puede el pretérito ser aferrado…

            Después, la complejidad radica en saber y poder transmitir esa sensación. Para Mark Strand, el dejo poético es similar. Dice el poeta canadiense: La poesía es una puerta que se abre y se cierra, dejando en el asombro al que mira adentro. La poesía es compleja, onírica incluso. El cubano José Lezama Lima comenta: La poesía es un caracol dentro de un rectángulo de agua. Una frase que representa lo intangible de su definición.

.

III

         La palabra poesía encuentra su origen etimológico en la palabra poiesis, término griego que significa creación. Platón refiere en El banquete el término poiesis como «la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser». Una tormenta azotando una ventana puede convertirse en una imagen poética; el incendio de la Biblioteca de Alejandría puede convertirse en un hecho poético, bastante triste, por cierto; la sombra que proyecta un árbol, un halcón sobrevolando la montaña, todo es poesía; y se fundamenta en los sentidos: lo que se mira, lo que se escucha y se respira; lo que se toca y se gusta; y que exige expresarse de alguna forma. La poesía no es exclusiva de la palabra, aunque históricamente se le asocia a ella. Sin embargo, es posible encontrar poesía de la más alta belleza en películas de directores como Luis Buñuel, Ingmar Bergman o Federico Fellini; o en piezas como el Réquiem de Mozart, los asuntos melódicos y armónicos de Johan Sebastian Bach,o en la propuesta contemporánea de Philip Glass. Poesía es crear, tomar el barro de lo que existe en nuestro entorno para convertirlo en expresión alegórica, melódica o metafórica. Es, como veremos más adelante, volver a nombrar al mundo. Alejandro Jodorowsky, tornando más compleja esta idea, se atreve a opinar que la poesía se produce por sí misma, y que es posible devolverla al mundo a través de un acto poético. En el acto poético la poesía queda expuesta, más allá de la palabra, en las acciones de los cuerpos y los objetos. Dice Jodorowsky: Un acto poético saca la poesía de la palabra y la convierte en acción, es la experiencia viva de la poesía. Por ejemplo, antes de salir a pisar la calle, perfuma las suelas de tus zapatos.

         Definir el concepto resulta tan inútil como tratar de asir un pez de humo que escapa entre nuestras manos; pero posiblemente algunas ideas de otros creadores contribuyan a formular una idea aproximada. Robert Frost opina: Escribir un poema es descubrir. René Char escribe: La poesía es el amor realizado del deseo que permanece como deseo. Federico García Lorca declara que Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio. Mientras que Gorostiza compara a la creación de un poema con el juego de las escondidas, al afirmar: La poesía no es diferente, en esencia, a un juego de “a escondidas” en que el poeta la descubre y la denuncia, y entre ella y él, como en amor, todo lo que existe es la alegría de este juego. Gerardo Diego también se interna en oscuros laberintos: La poesía hace el relámpago y el poeta se queda con el trueno atónito en las manos, su sonoro poema deslumbrado. Creer lo que no vimos dicen que es la fe. Crear lo que no veremos, esto es la poesía.

.

IV

         Sin embargo, en el sentido tradicional, es la palabra la que da orden y nombre a las cosas. El poeta es un prestidigitador que revela, en un instante asombroso, lo innombrable. Ese alumbramiento es del que hablaba Heidegger, es también el alumbramiento espiritual mencionado por Kierkegaard; una especie de iluminación súbita, un relámpago capturado por el poeta que funciona como un pararrayos, en la fantasía metafórica del chileno Vicente Huidobro. En el principio era el verbo, dicta esa máxima bíblica, entendiendo el verbo como vocablo y como acción. Los griegos también tenían un término para definir el acto en que el vacío y la materia podían juntarse, algo en lo que se trabaja en los grandes aceleradores de partículas, norteamericanos y europeos. Se le denominó áperiron. Y sabe a magia. El poeta, cuando nombra, cuando consigue capturar el instante poético entre sus versos, consigue ascender al ápeiron de lo que mira, imagina o sueña. El poeta es quien realiza el truco, sin revelarlo ni comprenderlo siquiera. Así, Jodorovsky afirma: podemos renovar la realidad por medio de la poesía, renombrando las cosas que nos rodean con nuevas palabras. De esta manera las transformamos, porque los nombres imprimen la identidad.

         El filósofo alemán Martin Heidegger, aclara: Poetizar y pensar son dos modos de hacerse cargo de lo real bien diferentes…El poeta ( )…no describe el mero aparecer del cielo y de la tierra. El poeta ( )…llama a aquello que, en el desvelarse, hace aparecer precisamente el ocultarse….( )… llama lo extraño como aquello a lo que se destina lo invisible para seguir siendo aquello que es: desconocido. (Heidegger, 2002: 149). La poesía hace presencia, a través de su misterio, aún más allá de lo que el hombre puede realizar e incluso comprender. La naturaleza es fuente inagotable de poesía: la encontramos en un trueno, en un arroyuelo formado después de una tormenta, en el profundo azul del cielo. Pero también la encontramos en la obra realizada por la especie humana. El oficio del ser humano es la creación; la imitación o interpretación de ese mundo natural, el intento de capturar la belleza que habita y respira a su alrededor. A ello consagra su trabajo. Al respecto de la intuición, el escritor Dámaso Alonso manifiesta:

            ¿Cómo es, en qué consiste la revelación de un contenido de arte, esa     iluminación que una mente transmite a otra? Estas intui­ciones ( )… se dife­rencian de la científica (mucho más simple) en que movilizan, por decirlo así, la   totalidad psíquica del hombre: la memoria( )… básicamente el entendimiento se trata de una intuición intelectual.(Dámaso, 1981)

         Esta idea se aproxima a la realidad poética, realidad en intangibilidad, y aquí nos adentramos a los oscuros secretos de la ciencia. El problema con el fenómeno poético, aclara el escritor Jorge Cuesta en este orden de ideas, es que no puede alcanzarse de una manera racional, sino a través de los sentidos y una profusa sensibilidad: Poesía significa creación, y sabemos que no pueden crearse sino realidades. (Cuesta, 1981). Por ello recurrimos a lo poético, a la invención de nuestras propias realidades para explicar espiritualmente el mundo e incluso el universo. No hay más realidad que la realidad, dicta en el siglo XIII el poeta sufí Ibn Rushd, mejor conocido como Averroes, el gran pensador de Córdoba, quien en su obra refleja la geometría del universo en su simpleza. Todas las cosas formadas por las fuerzas del universo tienen una forma y un contenido divinos, asegura en la más profunda perplejidad. Una afirmación debatible, por supuesto. El ser humano siempre ha buscado explicaciones para la perfección del cosmos: la sección áurea, por ejemplo, plantea resolver el misterio de la belleza, descifrar una fórmula que respira entre las posibilidades orgánicas y los objetos. Es un reconocimiento del mundo helénico a un orden al cual pertenecemos, más allá de cualquier miramiento religioso o místico. El poeta español Rafael Alberti, en A la divina proporción, aborda precisamente este asunto. Se trata de un texto que aparece en Poemas del destierro, y del cual citamos los siguientes versos: A ti, cárcel feliz de la retina, / áurea sección, celeste cuadratura, / misteriosa fontana de mesura / que el universo  armónico origina…A ti, mar de los sueños angulares, flor de las cinco formas regulares, dodecaedro azul, arco sonoro…Tu canto es una esfera transparente / A ti, divina proporción de oro. El misterio matemático se convierte en el reflejo poético de lo indescifrable.

.

V

         La búsqueda de la perfección, sombra de un dios esquivo, es evidente en la Historia. Walth Withman, en su poema Canto al cuadrado divino, intentó adentrarse en ello. En su poema, Whitman compara a la figura con un dios. El cuadrado se considera perfecto por el equilibrio de sus lados. Y aprovecha, de paso, para romper con la figuración católica de una divina trinidad: Canto al cuadrado divino, avanzo desde el Único, / desde los lados, desde lo viejo y lo nuevo, / desde el cuadrado enteramente divino, / sólido, de cuatro lados (todos los lados necesarios), / desde este lado soy Jehová, / soy el viejo Brahma y soy Saturno.

         El amor es también motivo de comparación en el determinismo de los cuerpos. En su poema La ley de gravedad, Peri Rossi escribe: Te amo con la inmutabilidad de las leyes físicas. / La tierra atrae a los cuerpos / como tú me atraes hacia tu centro. / Igual que las piedras / caigo sobre ti desde mi altura.

         ¿Hay entonces, en los versos de un autor la preocupación por ascender a aquello que no puede conocerse, aquello que apenas puede nombrar, incluso recurriendo a la física y a las matemáticas? Es un propósito sempiterno. ¿Se trata de la búsqueda de la divinidad o de un arrebato científico? ¿Metáfora, metafísica o mecánica cuántica? Hemos citado apenas tres ejemplos, pero es largo y variado este empoderamiento de los modelos matemático-físicos expresados a través de imágenes y ritmo: versos dedicados al número cero, al álgebra, a las figuras, a los volúmenes, a las leyes de la gravedad. La respuesta es probablemente una, la desesperación del ser por alcanzar el misterio de su origen y del origen de las cosas, y la resignación al no conseguirlo. En ello el poeta lleva ventaja sobre el científico. Einstein dijo que lo más incomprensible acerca del universo es que es comprensible. En oposición, el arspoética parece confirmar lo contrario: lo más comprensible en el universo es que es incomprensible. Congruentes con ello, las Leyes de la entropía cuántica. Stephen Hawking reconoce que los modelos que se plantean en la ciencia contemporánea parecen más apuestas que certezas. Acepta  que sus modelos sobre la teoría del Big Bang, del Origen del Universo y la expansión o contracción del mismo, son imprecisos. No hay forma de saber, o de comprobar lo que se sabe. Tan diminutos somos. Por ello seguimos recurriendo a metáforas.

.

VI

         Roberto López Moreno, poeta mexicano autor de los poemarios E=mc2 y Ábrara, asume esta preocupación por descubrir el origen del todo, y por ahondar en la relación de la palabra que nombra para conseguir un nuevo origen a lo que ya existía. Le denomina Ábrara. ¿Qué es Ábrara? ¿Qué significa? Se trata de uno de tantos atinados neologismos que aparecen en la obra de este autor. La respuesta flota en lo eterno: Ábrara es la soledad en llamas / en el momento de la concepción. / El apenas instante anterior / del instante anterior / a la mónada / corriendo el guión de su energía proteica / hasta el salto / cualitativo hacia / lo que va a ser creado / y de nueva cuenta, / el apenas instante anterior / del instante anterior / a que se abra flor la cantidad hechizada. / Oh, la magia en su principio…/ Oh, el enigma inasible, / antechispa del portento y ya el portento. Ábrara… Intento de decir el acto creador del universo.

         ¿Ha quedado claro? Si no quedó claro es porque no existe nada firme ni estable en el universo y sus principios: sobran las adivinaciones, los destellos. Profundidad mística, alquímica incluso que se vale de encabalgamientos para ahondar en las frondas del misterio, la poesía busca nuevas formas. La mecánica cuántica plantea nuevos modelos, como los del holandés Hooft y el norteamericano Susskind. El físico argentino Juan Martín Maldacena descubrió un modelo que representa la holografía del cosmos. Desde entonces la mayor parte de los físicos han estado estudiando el aspecto tridimensional del universo, aunque resta aún que ese modelo se aplique a situaciones generales. No sabemos si habrá un descubrimiento inmediato o tendremos que aguardar otros cincuenta años. Gracias a la poesía, no tenemos que esperar para hallar respuestas. A través de los recursos literarios, y sobre todo, a través de la mirada del dentro, nos hallamos próximos no a encontrar el dato exacto sobre el origen del universo, pero sí próximos a adivinarlo, disfrutando a cada paso del proceso poético y la generación de lo metafórico como respuesta a aquello que se resuelve de manera científica. Y quién sabe quién descubra el qué. ¿No será acaso que la poesía ha explicado durante siglos lo que apenas ahora puede comprobarse con fórmulas y teoremas? ¿O es que nada puede ni debe ser explicado, sino intuido? Lo evidente es que el universo acerca, intercala, ordena y despedaza la relación entre las partes. La mecánica cuántica se vuelve ars poética, y luego desaparece. Lo inasible hace presencia en el acto poético y en el universo, en el más profundo de los misterios. Lo más seguro de esta verdad es que no podremos alcanzarla, como sucede con la tortuga de Aquiles, como acontece con el intento vano de rozar con las yemas la delicadeza de los pétalos.

Ulises Paniagua


Deja un comentario

LOS PASOS DE LOS TRÉBOLES – CADÁVER EXQUISITO JUNTAVERSOS

La poesía debe ser hecha por todos.
Conde de Lautremount.
 .
.
Los pasos de los tréboles traspasan la equidistancia en nuestros glóbulos
Piernas de madera abren puertas
Porque las cosas absurdas te visitan esta tarde
El blancor de la tarde está hecho de carne solar
Solo higos y tierra cubren el mar tu sol y tu espalda
Mi vientre es vidrio molido, sudor de orugas
Es la soledad que sobreviene a lo inmenso de la esfera yoica
Escándalo acuoso esgrime mi lengua y la vida
La espesura del silencio detuvo las sonrisas.
 .
Saúl Ibargoyen, Hortensia Carrasco, Bárbara Oaxaca,
Lucía Izquierdo, Fátima Ïñigez, Roberto lízarraga
y Juan Carlos Castrillón
.
.
Cadáver Exquisito: Juego poético realizado colectivamente por los surrealistas y cuyo nombre deriva de la primera frase obtenida por ese mecanismo: Le cadavre exquis boira le vin noveau. Cada persona agrega una o más palabras ignorando las que colocan los otros y siguiendo el desarrollo gramatical lógico: primero un sustantivo, luego adjetivo, verbo, complementos.
Definición tomada de Antología de la Poesía Surrealista de Aldo Pellegrini.


Deja un comentario

Incendiar las conciencias – Takeshi Edmundo López

Presentación del libro La subversión poética del Rock, de Juan Carlos Castrillón.

Siempre he sido partidario de que es inútil decir de nuevo lo que ya se ha dicho y se ha dicho mejor, por eso comienzo y aunque parezca una contradicción, citando al autor en su admirable prólogo: “Un hombre o una mujer, no son los mismos después de haber leído un poema o de haber escuchado una canción, algo en su interior es transformado, derrumbado, o fortalecido.” Esto demuestra lo dicho.

En la antigüedad al poeta se le era visto como un mago porque a través de la palabra transformaba, como si fuera magia, el inconsciente de los demás, también eran conocidos como arúspices o videntes, los cuales pueden ver más allá de la realidad háblese de pasado, presente o futuro. En épocas medievales el juglar tomo su importancia dado su habilidad de versificación para contar historias, muchas veces acompañando de música, siendo así un poeta del pueblo. La Poesía y la Música siempre han estado hermanadas, las dos están construidas de sonido y silencio, sin uno de estos dos elementos ninguna de las dos existirían.

En  “La subversión poética del rock” nuestro autor nos desenmaraña una serie de letras de canciones hábilmente elegidas que han sido icónicas para la historia de la música, así como para la cultura general. Aparte de la gran labor de traducción que hace el autor Juan Carlos Castillón, la cual dejaré de lado no por menos importante sino por no ser el tema de esta breve presentación, la manera en que nos habla de cada letra por medio de breves ensayos construidos de referencias tanto literarias como musicales, nos demuestra el gran conocimiento y manejo del tema que tiene el autor, así mismo que nos enfrentamos a un libro de aparente sencillez, porque tiene esa maravillosa facultad de ser comprensible para el lector de cualquier edad, esa amabilidad de enseñanza hacia el que lee como sólo lo hacen los maestros. Pero en realidad este libro nos habla de cosas profundas como la “poética” del rock o cómo estas letras han influido socialmente en nuestro pensamiento, un ejemplo claro lo hizo el cantante Sixto Rodríguez con abolición del apartheid en Sudáfrica con la reproducción clandestina de su música hecha por el mismo pueblo oprimido, el cantante no sabía que un disco suyo había llegado hasta ese continente y lo que es aún más sorprendente que su música haya despertado una revolución. Aquí coincido con el autor, existe en cada una de estas canciones esa poética oculta.

La selección de las letras está fundamentada en toda una ideología no sólo política sino social y poética,  aparte del gusto que es inevitable a la hora de hacer una selección, Juan Carlos Castrillón nos ilumina, quita de nuestros ojos ese velo que a veces el prejuicio o la desinformación crean en nosotros, mostrándonos el lado profundo de las canciones, que para muchos de nosotros pasarían desapercibidas sino es por un trabajo tan loable como el que aquí se presenta.

603995_687228354631607_758330807_nSaúl Ibaroyen, poeta uruguayo y gran maestro tiene una máxima que me parece fundamental: “mirar a hacia atrás es mirar a hacia adelante”, no pude evitar pensar en esto al ver la selección de artistas que viene en este libro,  pero también me deja esta sensación  de melancolía que es inherente al pensamiento del hombre de que épocas pasadas fueron mejores, visión claramente del hombre moderno. Todos las canciones son del siglo pasado, muchos de estos compositores o están muertos o están viviendo su vejez, esto sólo nos habla de una apreciación a estas flamas que no se extinguen, ya que no podemos negar que nos han dejado un herencia riquísima en experiencia vitales a través de su música. El autor sabe que estos genios de la música han dicho tanto y de tan distintas formas que a muchos críticos se les ha escapado hablar de tal o cual canción, incluso no han sido estudiadas o comprendidas desde este sentir poético de que nos habla el autor.

Este mirar al pasado para hablarnos del presente y del futuro lo tiene muy en cuenta nuestro autor cuando habla del cantante Gil Scott-Heron conocido como el padre del Hip-hop, en su poema-canción “un poema para José Campos Torres” que al cerrar su ensayo nos dice: “Cambiemos los nombres [en la canción] de los políticos que son mencionados en el poema y preguntémonos: ¿Ha perdido este autor actualidad?”. O en el ensayo a la canción de Roger Waters donde nos dice:

“Waters se inserta de lleno en el pacifismo militante, y parafraseando al reverendo Martin Luther King, dice: tengo un sueño y este es un mundo donde nunca más se volverá a asesinar a un solo niño. Tomemos en cuenta este sueño.”

No podemos evitar pensar en Gaza, en la actual masacre a los niños y las mujeres de ese país, ¿qué otra manera de demostrar que al estar mirando al pasado se está mirando al presente, al futuro?

Juan Carlos Castrillón que también se ha dedicado a cultivar la poesía, pero esa otra poesía si podemos llamarla así, la que –como diría el poeta argentino Roberto Juarroz- es una presencia y una ruptura cito:

“…Porque la poesía no puede hacer otra cosa- en su búsqueda de la realidad que es su principal sentido inasible e inexplicable- que convertirse en presencia que de alguna manera acompañe más la soledad del hombre. Y la poesía no puede hacer otra cosa que una simple ruptura…”

Ahí radica la subversión de la poesía, esa simple (o no tan simple) ruptura en la realidad, como nos lo dice Juan Carlos Castrillón en su prólogo:

“El lenguaje, sobre todo el escrito, es limitado en comparación con la inagotable imaginación humana.

Ahí entra precisamente la subversión del artista, del poeta, cantante o compositor. Subvertir es rebelarse, es proponer algo distinto, es tratar de mostrar que las cosa pueden ser diferentes a las que nos han enseñado, es finalmente, negarse a aceptar una realidad que nos oprime.”

Ahí está un punto clave de la importancia de este libro, el autor nos muestra como está oculta para los ojos inexpertos la poesía, esa que en estas composiciones nos construye una realidad sobre la realidad, una nueva realidad si queremos verlo así con el exacto uso de las palabras.

Siempre se ha caracterizado el trabajo de este autor por agitar las conciencias, por a través del lenguaje incendiar la conciencia del lector. Eso es la columna vertebral de esta obra, que así como las canciones de las que se habla han perdurado hasta nuestros días y han hecho una revolución interna en nosotros, así este libro permanecerá luminoso en nuestra mente, porque no hay mejor persona que el poeta para hablarnos de poesía, para sacarnos del letargo que la rutina, el sistema y la apatía nos mantienen. Juan Carlos Castrillón nos demuestra a través de la manera más revitalizante para el ser cómo es la música, cito de nuevo a Juarroz, que la poesía es una forma de despertar.

Takeshi Edmundo López


Deja un comentario

El umbral y la caricia – Ulises Paniagua

Lo que se deja en el lenguaje de la llama y la caricia
no es el áspero color a humedad de la entretela
no es la savia de la figura, el recorte de una presencia
el enlace de dos vientres, la persecución desenfadada
ni el vahído, el acercamiento.

Lo que se deja en el lenguaje de los que aman
-cuando en el umbral se aman-
es alba intuición, ese algo, cualquier algo
fragata en hundimiento a la cual asirse con enardecidas zarpas:
lo que semeja al color, a la presencia, a ese vahído.

Un letargo atemporal que florece 
que no se palpa con la memoria ni las yemas de lo mirado. 
Eso es lo que queda:
el arrullo de luz, el perfume de un halo, la púrpura oscilación en la cuerda.

Ulises Paniagua


Deja un comentario

Underground – Takeshi López

En el viaje bajo la tierra

miro la vida secreta del hombre,

las caras perdidas

de los que hemos reconocido la derrota.

 

Nunca es posible el silencio,

timbres,

……..sonidos,

…………….cantos

se abre el telón a unos mimos que recitan

mediocremente a Neruda,

ahora me dan más miedo.

Eran más dignos cuando callaban

con su silencio comunicante.

 

Valientemente

abandono las horas

en mi refugio único en el mundo:

…………el Amor.

Tan sólo para morirme unos minutos

tras esta máquina fría y luminiscente.

 

Así trascurre este día

donde los amigos se han perdido

en buscar las pequeñas felicidades.

Yo los voy buscando -para no andar solo-

como si la vida me dijera:

“soy distinta, he cambiado.”

Sé que esta ruta cotidiana

no me tirita el ánima,

esta enorme hilera de sueños

me vuelve parte de la masa.

 

Tengo unas líneas frágiles

donde viaja sólo mi voz sola,

donde me pregunto:

¿Quién era yo antes de cargar el mundo?

 

Takeshi López